Aprovechando las enfermedades.

No se me asusten todavía, que nadie saldrá herido, estoy hablando de las enfermedades en los juegos de rol. A mi modo de ver son algo que pasa casi de puntillas en los manuales, al menos así lo he podido constatar, ya que poca gente les presta atención. Porque admitámoslo, quizá hablemos de una plaga que asola el reino, para la cual hay que buscar una cura, pero, más allá de ahí, ¿usamos las enfermedades en nuestras partidas?
La verdad sea dicha, centrándonos por ejemplo en D&D, los nombres no ayudan mucho, por ejemplo la fiebre de la mugre, ¿alguien se imagina los síntomas?Si bueno, fiebre y eso, pero ¿y el toque “de la mugre”?La verdad es que eso dificulta un poco que nos resulte evocador y por ende, nos llame la atención lo suficiente como para usarlas.
Pienso que para que el tema de las enfermedades fuese algo más tenido en cuenta, deberíamos encontrar referentes más mundanos, enfermedades terrenales, que compliquen la vida de los personajes, pero sin hacer tampoco un drama.
Y es que si afectamos a un jugador con alguna enfermedad podemos controlar el discurrir de la partida. Las consecuencias de una enfermedad pueden ir desde ir a buscar los componentes para la sanación, a ralentizar una partida cuando se nos está descontrolando. Porque imaginad que los pjs están en una taberna, durante la noche, preparándose para asaltar al boss final, sí, ese que aun no habéis preparado. Pues si hacéis que uno de los personajes comience a sentirse verdaderamente mal, los personajes apartarán esas grandes metas de su cabeza para buscar un remedio y poder así enfrentarse al peligro en plenitud de facultades.
"Nada Señor Oscuro, que hoy tampoco nos atacan, se ve que tienen al mago acatarrao"

Para que la cosa quede elegante, no podemos hacer que la enfermedad les sorprenda de repente, si no que hay que ir dejando indicios para que los jugadores lo vean como algo que se cierne sobre ellos, pudiéndoles afectar en cualquier momento. Un buen ejemplo para este tipo de enfermedades son por ejemplo las dolencias cardíacas. Imagináos al bárbaro de vuestro grupo, un tipo que cuando se encabrona se vuelve una bestia parda descontrolada, haciendo que su cuerpo trabaje al límite cada vez que se enfurece. El corazón bombea sangre a un ritmo imparable y poco a poco, conforme pasa el tiempo va dando muestras de fatiga. Dejándolo semiinconsciente tras un combate, o provocándole severos dolores en el pecho mientras realiza una guardia. Si sembráis poco a poco las pequeñas alarmas, cuando llegue el momento, podréis desencadenar la enfermedad para que el bárbaro caiga verdaderamente enfermo y cambiar así el rumbo de la partida.
"Mata mata, que ya verás que achuchón te pega la patata.(Insertar risa maligna)"


Las enfermedades les recordarán que al fin y al cabo son mortales, y que hay más elementos ahí fuera que pueden complicarles la vida. De igual manera, aunque menos graves, hay que considerar las enfermedades de transmisión sexual, que pueden hacer que nos echemos unas risas si el pícaro pilla gonorrea por irse con malas compañías, por ejemplo.

También los efectos del clima pueden ser unos magníficos introductores para las enfermedades más mundanas, imaginad un temporal de nieve que alcanza a los personajes, el temporal arrecia y los PJs comienzan a sufrir los rigores del clima, algunos de ellos nos pasan las tiradas de fortaleza y comienzan a flaquear. Puesto que el temporal empeora se ven obligados a buscar refugio, encontrando una cueva, si a las fiebres que están padeciendo, le sumamos las malas condiciones para dormir, los personajes tendrían que levantarse realmente molidos con penalizadores severos, o incluso alguno cayendo presa de fortísimas fiebres durante la noche. Que sí, que son héroes, pero el contacto con la realidad en forma de 40 grados de fiebre tampoco les viene mal.
Cabe resaltar que para que esto no se convierta en un pasatiempo deberéis hacer esto antes del nivel 5, que es cuando el clérigo gana el curar enfermedad.

Las enfermedades en los juegos de rol son algo a lo que podemos sacar bastante partido, y que aportan una pequeña pincelada de color. Quién sabe, quizá la próxima vez los personajes se lo piensen dos veces antes de salir al monte cuando amenaza temporal. 
                             "Eh cabrones, donde está mi chaqueta, que el Master me la va a liar..."

7 comentarios:

Anónimo dijo...

110% Agree. Los factores impredicibles, como una enfermedad o incluso una tormenta de arena añaden mucho color a una partida, mas que color le da vida. Te imaginas ya de una forma mas seria que caminas por un puñetero desierto o que meter la mano donde no se debe causa problemas.


Kely.-

River dijo...

Hola

Muy cierto. En los manuales se suele tratar poco el tema enfermedades, supongo que debido al miedo de la ralentización de las partidas. Sin embargo, yo soy de tu opinión y creo que las enfermedades (bien sean “naturales”, mágicas, por envenenamiento o lo que sea) le pueden aportar mucho a la aventura…
Eso resulta evidente en juegos como el rastro de Cthulhu (enfermedades mentales), pero en los juegos tipo fantasía medieval tb es posible enriquecer las vivencias de los pj’s con ellas.

Recuerdo una partida de fantasía medieval (el sistema de juego era el Fudge) en la que un Pj bárbaro (mucho músculo, pocas luces) era capturado y tenía que enfrentarse en un circo contra un grupo de gladiadores. A los primeros los venció sin grandes dificultades, pero entonces llegaba el invicto del lugar (el típico pnj al que el master le dedica su tiempo n_n ). Dicho pnj, se pavoneaba e insultaba al pj a modo de intimidación. El bárbaro (recordemos, pocas luces) le entraba al trapo y respondía con más insultos. Total, que al final el pnj le escupía en la cara al pj tras lo cuál comenzaban las hostilidades (vamos las hostias). Resultado del combate: victoria del pj por la mínima. Pero lo gracioso, era que todo respondía a la introducción en la trama de una enfermedad… resulta que el pnj (mal bicho n_n ), al escupirle en la cara al pj le había transmitido una grave enfermedad que podía acabar en muerte si no encontraba un antídoto que debía de tomar de por vida. La parte positiva: dicha afección mejoraba los reflejos del que la padecía (de ahí el que el pnj fuese un bichote tan duro de pelar).

Perdón por la batallita de abuelete n_n

Un post muy evocador… por lo menos para mí XDDD en serio, buen post.

Hasta pronto.

Rafriki dijo...

Excelente artículo.
Sin duda más de uno debería aplicarse el cuento, las enfermedades en nuestras partidas pueden dar mucho, pero mucho juego. Amén del efecto amedrentador que consiguen causar en los jugadores, al tener que hacer frente sus personajes a una repentina dificultad.
Lo dicho, muy buen artículo.

Un saludo.

Apophis dijo...

No he jugado mucho a rol pero me imagino que en una partida si el máster hace que le de un infarto a el bárbaro en una guardia igual se lo cargan los jugadores. Ninguna partida dura tanto como para causar grabes lesiones coronareas... ¿no?. Yo no pondría enfermedades pues son largas de curar y te joderían en medio de un bosque super chungo o unas ruinas infestadas de bichos. Por otro lado veo logico el quitar vida o condiciones (se llaman así a las constitución, vigor,...??) en condiciones extremas que provocarían esas enfermedades.Pero una vez terminadas las condiciones extremas que no tuvieran que estar con calditos de pollo y el moquillo en la nariz.

De todas maneras un curar estados y fiesta.

Anónimo dijo...

Vamos!¿cuánto te han pagado las farmacéuticas por el artículo?xD Ahora en serio, es cierto que las enfermedades y efectos de clima adverso deberían jugar un papel mucho más importante para añadir realismo al juego. Así también se haría que el típico bardo chulesco de camisa de lino y pecho al aire, se preocupase de agenciarse un abrigo para cruzar un puerto en montaña o que el druida rebozado de pellejos de lobo deje por un momento su disfraz de Snoopy para viajar por el desierto xD------------Elodhir---------------

Midas dijo...

Gracias a todos por vuestras opiniones, la verdad es que la sección de consejos de juego ha sido bien recibida y me alegro.
En cuanto a lo que comentaba Apophis, las graves lesiones coronarias pueden venir de antes, ya que tu sólo juegas una parte de la vida de esos aventureros, quien sabe lo que han podido desarrollar antes,héte ahí la gracia.
Y en cuanto a lo de curar estados...la gracia del asunto, como decía en el texto está en hacerlo antes de que el clérigo o similares lo gane.Las enfermedades de los juegos de rol ya quitan vida o puntos de CON, pero a un guerrero con 60 pg dile que le quitas dos de CON por las fiebres y se quedará tal cual,pero si lo dejas semiinconsciente y sin poderse levantar de la cama ya verás como la proxima vez se lo toma más en serio. El caso es que sientan que están expuestos.Como bien decía Elhodir no tiene ningún sentido ir con una camisa de lino y el pecho al aire en invierno por muy heroico que sea uno.

Kaiser dijo...

Creo que aquí nos falla un punto. Consideramos las enfermedades como armas del master para que los jugadores las pasen putas.

Legalmente es correcto, la regla de oro del rol dice que los jugadores han de ganar pero deben quedar echos mierda.

Con las enfermedades se da otro punto de dificultad y a la vez de diversión.

Pero amigo ¿y si un Pj y no un Master (o DJ) utiliza la enfermedad como fuente de problemas y diversión?

A caso no la lía un cleptómano, o uno que tiene alguna enfermedad rara como fobia a algún monstruo o alguna manía que roza la enfermedad como la de tirarse ninfas XD

Pues eso demos le una vuelta de tuerca a las enfermedades y demos les la diversión que merecen.